Morir antes de los cuarenta
@ 12. Dic 2005 - 17:07:42Me lo dije una y otra vez: Jacinto, no vas a llegar a los cuarenta. Mira nomas que desarreglos haces con tu vida.
Por esta, que no me deja mentir, eso pensaba todavía hace unos días. Acá donde yo vivo se han muerto muchos antes de cumplir esa edad. Antes se moría la gente de viejos, pero ahora no. Con eso de la globalización –creo- la gente se muere antes de los cuarenta.
Igual da sobrevivir. ¿Para qué sirve uno después de los cuarenta?. Gracias a tan compleja sección de la humanidad, miles de especialistas en adultos mayores hacen del cuidado de estos despojos humanos, un modus vivendis. De nuestras dolencias hacen una verdadera carrera e inclusive lo asumen como una vocación de servicio social. ¡Patrañas!.
Laurita nomás pasó los cuarenta, ya no era la misma. Se empezó a poner aguadita de carnes y ni los blusones más amplios lograban ocultar un vientre que se revelaba. Como un renacuajo, se transformó en princesita y al traspasar los linderos de los cuarenta de edad, se volvió a transformar en sapo.
Mírenme a mi: Soy un ejemplo viviente de la degeneración cutánea –y sobra decir que intelectual- de los cuarentones. Donde antes tenía yo sólidos bíceps, hoy cuelgan dos trozos de cuero, que se asemejan a esos bistec apaleados para ablandarlos. ¡Por Dios...soy un pedazo de carne humana apaleado por la vida!. ¡Que horror!
Ya se que a la altura de este párrafo los defensores ociosos de la raza humana, la Mariposa Monarca y las ballenas se horrorizan de mi vehemente retahíla contra los cuarentones y las sanguijuelas que hacen de nuestro declive personal una demostración de amor por el prójimo (según ellos).
Pero hay que decirlo claramente. Y si la humanidad me juzga y me crucifica por ello -¿acaso no es suficiente cargar con la cruz de los cuarenta?- asumo el castigo y la represalia social con estoicismo.
Entiéndanlo bien. Aunque Mike retornó a las disco, a las t-shirt brillantes y poli cromáticas, a las gafas de casanova, al tinte para el pelo, a una ridícula gallardía y jovialidad sobre actuada y maquillada, ya no es el mismo Mike de antes. Entiéndanlo. Es una parodia, un comics de lo que fue en su mocedad.
Deveritas, yo siempre tuve la certeza de que no llegaría a los cuarenta. Pero llegué. Me resultaría complicado determinar qué pecados me cobró Dios para darme semejante castigo. Llegué a los cuarenta. Llegué vivo. Estoy muerto.
